Un paseo por el Centro de Sevilla Desde Hoteles del Sur
Desde la puerta de Hoteles del Sur -nuestro alojamiento histórico en el Centro de Sevilla-, comienza una ruta que te invita a descubrir la ciudad de la forma más auténtica. El centro histórico aparece poco a poco entre callejones estrechos, plazas tranquilas y fachadas llenas de detalles.
A través de este paseo que os proponemos, podréis descubrir una Sevilla más auténtica, cercana y llena de pequeñas sorpresas.

Los imprescindibles de Sevilla Qué ver en el Centro
La Alameda de Hércules Y sus alrededores
A pocos minutos andando de nuestros apartamentos, aparecen algunos de los lugares con más personalidad del centro de Sevilla. La Alameda de Hércules mezcla historia, terrazas y ambiente local a cualquier hora del día, mientras que espacios como la Basílica de la Macarena, el Palacio de las Dueñas o Las Setas permiten comenzar la ruta descubriendo una Sevilla muy distinta a la de las zonas más turísticas.

El Barrio de Santa Cruz Donde Sevilla baja el ritmo
El paseo continúa en Santa Cruz, uno de esos barrios donde lo mejor no es seguir un mapa, sino dejarse llevar. Las calles estrechas crean sombra incluso en verano y el silencio aparece en cuanto uno se aleja de las avenidas principales. La Calle Agua, la Calle Susona o los pequeños patios escondidos permiten descubrir una Sevilla más íntima, muy distinta de la imagen rápida que suele quedarse el visitante.

La Giralda Aparece entre callejones
Llegar a la Catedral de Sevilla desde las calles pequeñas cambia completamente la sensación del recorrido. La Giralda no aparece de golpe, sino poco a poco, asomando entre balcones, naranjos y fachadas antiguas. Mateos Gago sigue siendo una de las mejores entradas para descubrir esta zona porque mezcla movimiento, historia y esa sensación de estar caminando dentro de una ciudad que lleva siglos prácticamente intacta.

La Plaza del Cabildo Uno de los secretos del centro
A pocos metros de la Catedral se esconde uno de los rincones más inesperados del centro de Sevilla. La Plaza del Cabildo pasa desapercibida para muchos visitantes, pero basta cruzar su pequeño acceso para encontrarse con una plaza semicircular tranquila y silenciosa. Los soportales, la luz y el ambiente hacen que parezca completamente separada del ruido turístico que queda apenas a unos pasos de distancia.

El Postigo La Sevilla más tranquila
La ruta continúa hacia el Postigo del Aceite, una de esas zonas donde Sevilla conserva todavía cierto aire antiguo. Aquí las tiendas de cerámica, las fachadas estrechas y las pequeñas calles invitan a caminar más despacio. El arco del Postigo lleva siglos viendo entrar mercancías desde el río y hoy sigue funcionando como una transición perfecta entre la Sevilla monumental y la más cotidiana.

Una pausa con sabor sevillano
A mitad del paseo merece la pena parar en alguna taberna pequeña lejos de las terrazas más masificadas. En la zona de El Postigo todavía es fácil encontrar bares donde pedir unas espinacas con garbanzos, un montadito o una copa de vermut sin demasiadas prisas. Comer en Sevilla también forma parte de la experiencia de recorrer la ciudad y muchas veces los lugares más sencillos terminan siendo los más memorables.

El Arenal Y el Camino hacia el Guadalquivir
Desde el Postigo la ruta avanza hacia el barrio de El Arenal, una zona históricamente vinculada al comercio y a la llegada de viajeros desde América. El Arenal es una de las zonas con más personalidad del centro histórico. Entre calles estrechas y edificios antiguos todavía se percibe la conexión de Sevilla con el comercio y el río. De hecho, muchas de estas zonas forman parte de los recorridos recomendados por la web oficial de Visit Sevilla.

Llegar junto al río El mejor final
Al atardecer, el Paseo de Colón y los alrededores del Guadalquivir ofrecen una de las imágenes más bonitas del centro de Sevilla. La luz dorada, los músicos callejeros y el movimiento tranquilo de la gente convierten esta parte de la ciudad en el cierre perfecto para la ruta.
Después, volver caminando te permitirá terminar el día sin prisas y seguir disfrutando del ambiente del centro histórico.


